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La recuperación de un galgo

Los animales recogidos son llevados a una residencia o a una casa de acogida. Allí comienzan a adaptarse al nuevo entorno.

Es importante la observación de su comportamiento, comprobar la mejoría y su creciente confianza en el ser humano. Se adaptan a la rutina en horarios (comida y paseo) así como a la interrelación con otros animales, perros o gatos, comprobando así su reacción.


En caso de quedarse en una casa de acogida, se comprueba que no sufra ansiedad por la separación. De ser así, se procede a reeducar el animal para superarlo. Asimismo se le pueden reeducar algunos hábitos de higiene, como hacer sus necesidades en los paseos, no remover la basura, y no robar comida – que para casi todos estos animales que provienen de la calle,  ha sido el único medio de supervivencia.

En esta etapa se realiza la valoración psicológica del animal para poder encontrarle la mejor familia de adopción posible en función de sus características: animal dominante o no, activo o pasivo, joven o anciano, sociable o huidizo.